Una visita a Laguna Yacaré

Fragmentos de la entrevista realizada el 16 de septiembre de 2018 en la Iglesia de la Esperanza

El doctor Eric Clausen sirve en la misión de Laguna Yacaré hace cincuenta y dos años. El pasado 16 de septiembre, nos visitó para contarnos de qué se trata este ministerio en el norte de nuestro país. A continuación, destacamos los fragmentos más importantes de aquella charla.

El nombre de aquel lugar lo toma de una laguna que en su momento estaba poblada de yacarés. Hoy ese nombre se reemplazó por Sumayen, pero para los aborígenes aquella región continúa llamándose Laguna Yacaré. Se ubica en la provincia de Formosa, en el límite con Chaco, a 400 km de la capital de Formosa. En una zona exclusivamente de monte.

Está habitada por un grupo de wichís, que fueron migrando desde distintas zonas, principalmente del norte. Se radicaron allí porque son recolectores de frutos del monte. Además, aprovechan el agua del río Bermejo para la pesca. Estas son sus dos fuentes de alimentación.

Hace sesenta años que la misión Laguna Yacaré está funcionando. La inició un hermano que era miembro de nuestra iglesia en Wilde, un joven que sintió el llamado de Dios para ir a desarrollar una actividad evangelística entre los grupos aborígenes del norte. Llegó hasta ese lugar y comenzó la obra él solo, aunque contaba con el apoyo logístico de su iglesia. Luego de cinco años, llegó la primera maestra que comenzó con el trabajo en la escuela.

Nosotros creemos que sin educación no se puede crear un puente entre las dos culturas. La única manera que tiene el aborigen de insertarse en la sociedad es a través de la educación. Por eso es que el énfasis está puesto en la educación desde el inicio de la misión. Hoy, basamos nuestra tarea en cuatro puntos: iglesia, educación, salud y alimentación. Sobre estos cuatro pilares se está trabajando para desarrollar una vida saludable.

Estamos agradecidos a Dios porque contamos con un jardín de infantes, escuela primaria y escuela secundaria agrotécnica. Hay dieciocho maestros y profesores trabajando y viviendo en el lugar. Además, contamos con un espacio de desarrollo, porque nos interesa que lo aprendido pueda inmediatamente aplicarse en la vida cotidiana. Para esto, generamos una huerta y contamos con ganado caprino, porcino y de búfalo. Incluso les enseñamos hábitos de alimentación e higiene. También allí, los alumnos aprenden oficios, como por ejemplo carpintería y panadería, entre otros. Lo que buscamos es que el chico entienda que lo producido puede insertarse en la sociedad, que comprenda que puede conectarse con el mundo y salir del aislamiento.

Esta obra cuenta con el apoyo del Estado en la parte educacional; los sueldos de los maestros y profesores son pagados por la provincia. Actualmente, la escuela cuenta con ciento sesenta alumnos, entre primaria y secundaria, a quienes les brindamos el desayuno, el almuerzo y la merienda. Mientras que en el hogar-escuela tenemos ochenta chicos, quienes reciben las cuatro comidas del día. El problema está en que contamos con verdura y carne caprina, pero el resto de alimentos —leche, azúcar, harina, grasa—, debemos comprarlos. El presupuesto no nos alcanza, porque el Estado nos da tan solo tres mil pesos por mes para alimentar a todos los chicos.

En el aspecto lúdico, estamos trabajando entre los jóvenes a manera de integración entre ellos con el ajedrez. El interés de los chicos fue notable: compitieron a nivel nacional y salieron terceros.

El gran problema es cuando los chicos finalizan la secundaria y llega el momento de la inserción en el campo laboral. Los aborígenes no son aceptados en la sociedad, les cuesta mucho conseguir trabajo. Por eso estamos analizando estrategias para que ellos puedan desarrollarse dentro del ámbito de la misión.

En cuanto a la obra espiritual, la hacemos a través de dos puntos. Primero, con los chicos en la escuela: todos los maestros son cristianos. Antes de iniciar la clase tienen un devocional con los chicos. Y, en segundo lugar, con la actividad de la iglesia. De alguna manera, hemos llevado la iglesia a los lugares en donde ellos están. Llevamos las actividades a la huerta, a las casas de aquellas familias que no pueden acercarse a la misión. Los cultos son muy interesantes, ha habido un crecimiento muy lindo. Los sábados por la tarde tenemos lo que sería la escuela dominical, la enseñanza bíblica para chicos. Todo esto lo hacemos al aire libre, porque al aborigen no le gusta ir a lugares cerrados, lo rechaza. A ellos les gusta tener sus cultos debajo de un árbol, en el medio de la nada, en el monte y hay que respetarlos porque es su idiosincrasia. No podemos quebrar sus tradiciones, porque estaríamos quebrando su esencia. Hay que respetar sus costumbres. Nuestra metodología de trabajo es utilizar lo suyo y mejorarlo.

En lo personal, trabajo allí hace cincuenta y dos años. La escuela ha sido transformadora para la comunidad, es un anexo de la iglesia. Nosotros pensamos que primeramente es importante que el aborigen y el poblador entiendan que hay un Dios que los ama, que quiere que ellos cambien su manera de ser y tengan una mejor calidad de vida. La educación es el puente para llegar a esa mejor calidad de vida.

Al momento, ya pasaron tres generaciones por la misión, un lugar donde ellos se sienten aceptados, un espacio familiar.

Al duplicar la cantidad alumnos en este último año, tuvimos que duplicar las raciones de alimentos, esa es nuestra necesidad mayor. De alguna manera, se desfasó el presupuesto que nos permite mantener la misión. Por eso es que agradecemos su colaboración.

Por último, quisiera recordar las palabras de Jesús cuando dijo que “más vale dar que recibir”, esto es la verdad. Si hay algo que es lindo, que llena, que da satisfacción es brindarse a quien lo necesita. Así como Jesús lo hizo en su momento, nos invita a cada uno de nosotros a hacerlo. Cada vez que tengamos la oportunidad de brindarnos al prójimo, hagámoslo, no perdamos el tiempo, porque vamos a recibir mucho más de lo que hemos dado, esa satisfacción de poder servir al Señor en lo que Él quiere es lo que hace que la vida sea útil, tenga sentido, tenga propósito.

La entrevista completa al Dr. Clausen puede verse acá.