Buscar la trascendencia

La importancia de pensar más allá de lo contingente.

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Por Luis Viñas.

La palabra “trascender”  significa pasar de un ámbito a otro, atravesando el límite que los separa. San Agustín expresó que lo trascendente es aquello que se encuentra por encima de lo terrenal.

Escalar el monte Everest es uno de los retos que inspira gente a hacer algo grande.  Muchas personas lo intentan, a pesar de que casi el diez por ciento de las personas que lo intentan mueren en el proceso.  Muchos de los cuerpos marcan el camino.

Y aun así las personas quieren escalar la montaña.  Un escalador llamado David Sharp vio complicada su escalada hasta el punto de que su vida corría grave peligro.  Había cuarenta escaladores que se dieron cuenta de su obvia necesidad, pero pasaron de largo. Sharp murió en el  monte Everest porque ninguno de los otros escaladores estuvo dispuesto a poner su meta personal a un lado para socorrerlo.

Muchas veces, somos como ratas corriendo en sus rueditas. Nos esforzamos, pero como estamos en el lugar equivocado, no llegamos a ningún lado. Extenuados, nos damos cuenta de que perdimos el tiempo, de que todo el sacrificio no sirvió para nada. Corrimos en vano, porque nuestra carrera no tenía sentido.

 Nuestro apetito por tener más, ser más, y hacer más nos hace perder de vista lo que es realmente importante.  Pero no es así como Dios nos diseñó; Él desea nuestra trascendencia. La vida no consiste en lo que producimos, sino en saber para quién y por qué hacemos lo que hacemos.

Jesús dijo que la vida no se centra en los bienes. Cuanto más ganamos, más gastamos. Por alguna razón, el dinero siempre es poco para quienes están corriendo detrás de lo material. Muchos dejan el cadáver de su familia, de sus amigos, de su vida espiritual detrás del poder que otorga el dinero.

Jesús sostuvo que la vida no consiste sólo en comer, ni el cuerpo existe sólo para que lo vistan, porque no solo de pan vivirá el hombre, sino también de la palabra que sale de la boca de Dios.

Jesús expresó que el desarrollo del interior es lo trascendente, es ser un verdadero discípulo. Lo importante, sostuvo el maestro, es hacer tesoro en los cielos, no desesperarse por el mañana, vivir hoy buscando como principal prioridad el reino de Dios y  su justicia.

Por esto, el maestro llamó a hacer tesoros en los cielos. Jesús mismo vino a  buscar y salvar lo que se había perdido, para llevarlos a una vida que trasciende los límites tangibles.

Jesús nos dice que si tratamos de aferrarnos a la vida, la perderemos; pero si la entregamos por su causa, obtendremos salvación. Nunca seremos felices a menos que invirtamos nuestra vida en las cosas trascendentes para las que Dios nos ha preparado. Fuimos hechos para algo mucho más grande que nosotros mismos.

Lo que somos no viene del estatus, del estudio o del sueldo: viene al dar nuestra vida en rescate por muchos. Solo así vamos a sentir que nuestra vida tiene sentido.

Para triunfar en la vida espiritual hay que comprometerse con lo trascendente. Para ser feliz hay que dar la vida por lo trascendente, y para vivir en la grandeza hay que sembrar para lo trascendente.

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