Historia de un legado

La responsabilidad de ser ejemplo.

OMAHA, NE - JUNE 28:  Michael Phelps competes in the championsip final of the Men's 200 m Butterflyduring Day Four of the 2012 U.S. Olympic Swimming Team Trials at CenturyLink Center on June 28, 2012 in Omaha, Nebraska.  (Photo by Jamie Squire/Getty Images)

Por Facundo Costa.

Hace unos días atrás se terminaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Son dos semanas para acercarnos a algunas disciplinas casi desconocidas. Como la lucha grecorromana o el bádminton

Uno de los grandes atletas olímpicos de la historia de los juegos es sin lugar a dudas Michael Phelps. Nadador récord estadounidense, ganador de veintiocho medallas olímpicas, veintitrés de ellas doradas. Sin dudas una marca que será difícil de superar y que alcanzó en los que según él, fueron sus últimos juegos.

Sin embargo, este año en Río de Janeiro, el Tiburón de Baltimore, como lo apodó el periodismo, no ha podido llevarse el oro en los cien metros mariposa. Esta carrera fue especial, y no lo fue porque Phelps salió en segundo lugar. Tampoco porque el segundo lugar haya sido compartido con otros dos nadadores que hicieron el mismo tiempo que el estadounidense, algo inédito en un juego olímpico. El ganador de la presea dorada fue

Hace unos días atrás se terminaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Son dos semanas para acercarnos a algunas disciplinas casi desconocidas. Como la lucha grecorromana o el bádminton

Uno de los grandes atletas olímpicos de la historia de los juegos es sin lugar a dudas Michael Phelps. Nadador record estadounidense, ganador de veintiocho medallas olímpicas, veintitrés de ellas doradas. Sin dudas una marca que será difícil de superar y que alcanzó en los que según él, fueron sus últimos juegos.

Sin embargo, este año en Río de Janeiro, el Tiburón de Baltimore, como lo apodó el periodismo, no ha podido llevarse el oro en los cien metros mariposa. Esta carrera fue especial, y no lo fue porque Phelps salió en segundo lugar. Tampoco porque el segundo lugar haya sido compartido con otros dos nadadores que hicieron el mismo tiempo que el estadounidense, algo inédito en un juego olímpico. El ganador de la presea dorada fue Joseph Schooling, un joven de tan solo veintiún años de edad que le dio por primera vez en su historia una medalla de oro a Singapur. Schooling tiene una historia que contar y digna de ser conocida: ocho años atrás, Joseph consiguió sacarse una foto con Michael Phelps: “Era muy temprano a la mañana. Yo estaba completamente en shock, no podía ni hablar. Veo la foto ahora y compruebo que estaba tan emocionado que no sonreía. Solo abría la boca, ¡pasmado!”, recuerda.

Soy lo que soy gracias a Michael Phelps. Él es la razón por la que yo quise ser un mejor nadador.  Si no fuera por él no hubiese podido ganar esta medalla. Creo que necesitaré un par de días para comprender la magnitud de lo que ha ocurrido. Para mí ha sido un honor nadar junto a Laszlo, Chad y Michael. Esta carrera ha sido más grande que yo. Es más importante para mi familia y para mi país que para mí.

El cuerpo de Schooling contrastó con el de sus colegas, todos flacos y longilíneos, pero él es pura potencia.

Phelps acababa de perder la última prueba individual de su vida. Pero parecía más feliz que después de varios de sus triunfos. “Ha sido grandioso poder inspirar a los niños”, dijo. “Eso ha sido lo mejor de estos años. Yo quería cambiar la natación. Siempre perseguí eso. Que los niños soñaran”.

Ser de inspiración a los demás es una labor compleja. Muchos creen que, como Phelps, hay que ganar varias medallas para lograrlo, y tal vez haya algo de verdad en esto. Pero lo cierto es que desde nuestro pequeño lugar también podemos inspirar al otro si entendemos una de las muchas enseñanzas que nos dejó el Maestro.

Jesús dijo que él era un ejemplo a seguir. Nos instó, también, a ser nosotros un modelo. Lo notable es que lo dijo después de lavar los pies a sus discípulos, dejando a partir de su gesto algo en claro: no se es ejemplo desde la soberbia, sino desde la humildad. Para poder inspirar al otro, primero debemos mostrar que estamos en el mismo lugar y enfrentamos iguales condiciones. Porque no es ejemplo quien llega más lejos, sino quien puede por intermedio de su vida, ayudar a que otros también lo hagan. Y esto es, ni más ni menos, lo que Jesús hizo por todos los que de corazón nos animamos a acercarnos a él.

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